Sigo así, como hace un año, sin olvidarte, escribiendo tu nombre, porque cualquier escusa era perfecta, hasta en Italiano. Sigo mirando hacía atrás por si acaso estás, buscando tu perfume en mi ropa y el color de tus ojos en otros, pero sé que ya nunca están, y nunca estarán.
Sigo con los tickets guardados, y de vez en cuando los miro. Parece ridículo, en ese baúl rosa en el que guardaba mis pendientes, ahora es tuyo. Tuyo de mis recuerdos, de la forma de tus manos y la forma exacta de los vértices de tus ojos, ya lo sabes, azules, grises, verdes y amarillos. No hay nada igual.
No encontraré nada igual, supongo que porque ya no existes.
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